Una montaña a la vez.

¿Cómo podemos mantener nuestra actitud ganadora ante un huracán tan devastador?

Arrancó el año a fondo. La última vez que escribí en el blog, la cosa estaba complicada y luego de luchar y luchar, pudimos disfrutar a mi suegro medio año más pero el cáncer maldito no le dio tregua y ahora descansa en paz. Además de un gran legado nos demostró que con amor, actitud y la mejor compañía que también tenga esas dos condiciones, casi todo es posible.

Así arrancamos el año y nuestra atención y tristeza tuvo que adaptarse rápido, de un momento complicado para nuestra familia, a sobrevivir el huracán global del coronavirus.

Tenemos la suerte de que no nos falta nada a diferencia de mucha gente y vivimos en un país con cierta espalda. Hay que ser agradecido y buscarle la vuelta para ayudar de la forma que se pueda a los que no comparten esa suerte.

Ahora esto nos toca a todos y es surreal que en 2020 estemos viviendo lo que se vive. De película, pero ya he leído tanta cosa que no da para agregar nada más por ahí, simplemente que tengamos salud, suerte, cuidar y cuidarse.

Por el lado de los emprendimientos, hay gente que está muy complicada a nivel financiero y corren riesgo de no sobrevivir esta tormenta. Siempre digo que la actitud ganadora es fundamental para encarar las buenas y las malas, andá a decirle eso a alguien que está en un pozo y no le da ni para pagar lo básico, no puede pagar los sueldos y está hasta las manos…

Por eso cada uno va a encarar esto de la forma que le salga. Vamos a pasar por esas fases de aceptación psicológica de formas muy diferentes. Algunos con parálisis de shock, otros enfocados en su salud y la de los suyos y el resto que sea lo que sea. Otros enfocados en que el emprendimiento o el trabajo sigan vigentes y vivos, laburando hasta el cansancio desde donde sea que puedan en sus casas, combinando con ser maestras, mamá y papá y emprendedores como nunca antes, en un lugar reducido agregando la olla de presión del stress, las noticias, la (des)información y el miedo, junto con la mirada de tus hijos que no entienden que carajo pasa.

Cómo hacés para tener una actitud ganadora cuando la cosa se está hundiendo al ritmo del titanic? Bueno ahí me acordé bastante de los rugbistas de los andes, que sobrevivieron algo muy jodido y esto es incomparable. También de aquello que hablo en mi coaching de tener una necesidad o inventársela para hackear tu mente, uno de los 13 hábitos para potenciar tu actitud ganadora.

Acá ya no hay hack, no es un experimento, se terminó la charla. La necesidad es real. Y es ahí donde el ahogo, y ver que estás atado de manos empieza a generar un nivel de stress y miedo que paraliza. Entonces me acordé de Nando Parrado en su libro y charla hablando de ir de a una montaña a la vez. Lo pude hablar con Ruben (mi suegro) en su lucha contra el cáncer, y él operaba en su mente de supervivencia así también, una montaña a la vez. Mi suegra que lo acompaño y le hizo el aguante durante 15 años de lucha también opera así, una montaña a la vez. La gente que sale a tomar acción cuando las papas pelan operan así. La cordillera entera en tu mente te va a ahogar. Pensar que vas a luchar durante 15 años contra múltiples cáncer es una tortura. El coronavirus y que se detenga la economía global cuando lo vemos a mediano y largo plazo, suena a cordillera, te ahoga.

Entonces usemos esa herramienta y empecemos a encarar una montaña a la vez. A priorizar lo imprescindible y a innovar a la velocidad de la luz si nuestro emprendimiento lo permite. A enfocarse en lo que hay que enfocarse y tomar acciones rápido para lograr superar la montaña que tenés enfrente. Luego se verá como vas a encarar la próxima. El plan de largo plazo si lo imprimiste lo podés usar para arrancar el asado. Armate un plan si, pero de recontra corto plazo y adaptalo una montaña a la vez.

Cuando salgamos de esta si el emprendimiento no aguantó te deseo lo mejor para poder recuperarte y volver a empezar. Si aguantó con lo justo o no, de esta no te olvidás más y va a ser tu motor para siempre en el futuro.

A todos los que alguna vez dedicaron unos minutos a leer o escuchar mis ideas, les deseo lo mejor y mucha actitud ganadora para encarar este huracán. Una montaña a la vez.

A mi querido suegro, mil gracias por todo, nunca vamos a olvidar tu amor, tu pasión, tus acciones, tus ejemplos, tu sonrisa y tu garra para encarar la vida. Gracias por dejarnos esa huella en el corazón, gracias por todo.

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