La competencia contra la barra de la excelencia es con uno mismo.

Competir es una de las cualidades humanas por naturaleza. Si la competencia es sana y hay “fairplay”, vamos a poder dar más de lo que pensamos que podemos dar, con tal de ganar. Esa es la magia de competir, medirnos con otros y al mismo tiempo medirnos con nosotros mismos.

Mucha gente es crítica de una actitud competitiva, prefieren una cooperativa. En la arena de los emprendedores debemos tener una combinación de ambas para lograr tejer una red que nos ayude a desarrollarnos.

Hay como una crisis de la falta de competitividad en nuestra sociedad. Lo ves desde la educación más básica hasta la educación ejecutiva. Desde mi punto de vista no hay nada de malo con ser competitivo. Al contrario, una persona competitiva es alguien que busca superarse y eso es muy positivo. Si lo hacemos con respeto, al fin y al cabo lo que estamos buscando es ganar, lograr los resultados. Y al mismo tiempo elevar la barra de la excelencia. Esto último es frente a otros y sobre todo frente a uno mismo.

Somos nosotros los primeros que tendemos a conformarnos, y sin darnos cuenta, entramos en una especie de meseta donde con cierto estándar de excelencia estamos OK. Nos podemos pasar la vida OK. La lucha desenfrenada es contra nuestras voces internas que nos dicen que nos conformemos con el OK. “Dar más no tiene sentido, si igual ya llegamos, ya estamos OK” nos dicen.

Buscar la excelencia no es buscar el OK. Es buscar salir de ese sillón imaginario que es muy confortable y está OK y salir a arriesgarnos, a dar más, a ser mejores. En otras palabras, a competir contra nosotros mismos y elevar esa barra de la excelencia cada día más.

Ojo que la barra de la excelencia no es la barra de la perfección. Como emprendedores sería utópico y ultra frustrante pensar en la perfección. La incertidumbre de lo que estamos haciendo no nos deja hacerlo. Perderíamos mucho tiempo de gran valor y no tendría sentido. Tampoco tiene valor ser mediocre. La mediocridad puede arrojar resultados rápidos, pero a la larga cuesta muy cara.

Por eso buscar elevar la barra de la excelencia es para gente con actitud ganadora, para emprendedores que se la juegan y que quieren aportar su granito de arena para tener un mundo mejor. ¿Qué vas a hacer hoy para elevar tu barra de la excelencia?

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